

Las personas tras una pequeña cocina japonesa en la Calle Galileo: una barra, una carta breve y una sala a un paso de Las Canteras.
La historia empieza por el producto. Oliver Schultz y Olga Svandova son la pareja viajera que hoy está detrás de Hito, y su restaurante arranca de ingredientes japoneses auténticos antes de dejar entrar cualquier otra cosa en la conversación, incluidos los recuerdos de cocina tailandesa y brasileña que se trajeron de vuelta.
Lo que creció alrededor es más pequeño y más cálido que una sala de alta cocina: una barra donde sentarte, una carta deliberadamente breve para que todo salga bien hecho y un equipo que lleva años aprendiendo los mismos pocos cortes. Cuidado, nunca envarado. El tipo de sitio hecho para pedir un plato más y dejar que la noche siga.
Comprar el pescado entero cuando podemos, despiezarlo aquí y cortarlo unos segundos antes de que llegue a la mesa. El lomo de atún rojo Balfegó llega en un solo bloque y lo trabajan en la barra las mismas personas que lo sirven: de él salen el nigiri, el sashimi, el tataki y el usuzukuri.
El resto se deduce de ahí. El arroz se sazona para cada servicio en vez de guardarlo, los rollos se montan cuando entra la comanda y la carta se mantiene breve a propósito: es la única manera de que cada plato salga bien hecho. La Guía Repsol incluyó el restaurante en su selección de 2026 justamente por esto.
Ver la carta completaDiez palabras que cubren casi toda la carta. Léelas una vez y el menú deja de ser una incógnita.
Ven a conocer la sala en vez de leer sobre ella. Dinos el día, el turno y cuántos sois, y te confirmamos. Abrimos de Martes a Domingo y cerramos el Lunes; el jueves solo cenas y el domingo solo comidas.
Pide la barra si quieres ver cómo se corta el pescado. Indícalo en las notas y te guardamos un sitio allí si podemos.